El primer paso consiste en definir con claridad los objetivos y el alcance del proyecto: ¿Qué activo o proceso se va a replicar y con qué
propósito?
Posteriormente debemos de identificar las fuentes de datos relevantes (planos BIM,
registros históricos, sensores industriales, sistemas ERP o SCADA), las métricas clave de desempeño y todas las fuentes de
información incluyendo los sensores IoT.
Con esto se desarrolla un gemelo virtual utilizando herramientas de modelado 3D y
simulación, creando una representación digital que refleje la estructura física y el comportamiento dinámico del sistema,
incluyendo algoritmos de simulación física o de aprendizaje automático (machine learning) para emular su funcionamiento.